Biblia Viva

...la Biblia de Jerusalén

Salmo 119, 21-38

21 Tú increpas a los soberbios, los malditos, que se desvían de tus
mandamientos.

22 Echa lejos de mí oprobio y menosprecio, porque he guardado tus
dictámenes.

23 Aunque los príncipes hablen en sesión contra mí, tu servidor
medita en tus preceptos.

24 Tus dictámenes hacen mis delicias, mis consejeros, tus preceptos.
25 = Dálet. = Mi alma está pegada al polvo, hazme vivir conforme a tu

palabra.


26 Mis caminos expuse, y tú me respondiste, enséñame tus preceptos.
27 Hazme entender el camino de tus ordenanzas, y meditaré en tus

maravillas.

28 Se va en lágrimas mi alma por el tedio, sosténme conforme a tu
palabra.

29 Aléjame del camino de mentira, y dame la gracia de tu ley,

30 He escogido el camino de la lealtad, a tus juicios me conformo.

31 A tus dictámenes me mantengo adherido, no me confundas, tú,
Yahveh.

32 Corro por el camino de tus mandamientos, pues tú mi corazón
dilatas.

33 = He. = Enséñame, Yahveh, el camino de tus preceptos, yo lo
quiero guardar en recompensa.

34 Hazme entender, para guardar tu ley y observarla de todo corazón.

35 Llévame por la senda de tus mandamientos porque mi
complacencia tengo en ella.

36 Inclina mi corazón hacia tus dictámenes, y no a ganancia injusta.
37 Aparta mis ojos de mirar vanidades, por tu palabra vivifícame.

38 Mantén a tu siervo tu promesa, que conduce a tu temor.